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¿HUMILDAD O MIEDO?

Foto del escritor: Yanny Barrios
Yanny Barrios
10 jun
4 min de lectura

Actualizado: 10 jun

¿Y si tu mayor exigencia no fuera humildad, sino miedo?



Durante años pensé que mi fortaleza estaba en ayudar a otros a brillar. Me resultaba natural reconocer talentos, impulsar ideas y celebrar logros ajenos, pero cuando alguien reconocía mi trabajo o me felicitaba, algo dentro de mí se incomodaba. Me costaba horrores recibirlo.




Durante mucho tiempo pensé que eso era humildad. Con el tiempo entendí que no. A veces era miedo a equivocarme, a decepcionar o a no estar a la altura de las expectativas. Y si soy completamente honesta, también había algo más: una autoexigencia ciega.


Esa sensación constante de que todavía falta algo, de que el proyecto puede ser mejor, de que debo avanzar más rápido y de que descansar es, de alguna forma, perder el tiempo. Agotador, lo sé.


Profesionalmente he crecido mucho en los últimos años, pero descubrí que la persona más exigente conmigo siempre he sido yo. Esa exigencia no se quedó solo en el trabajo; se filtró en mi vida como madre, como hija y como amiga. Y esa supuesta "humildad" lo único que hizo fue mantenerme alejada de metas muy ambiciosas que tengo y que apenas hoy estoy intentando retomar.


El punto es que la autoexigencia suele venir acompañada de culpa: la culpa de no hacerlo suficientemente bien o de sentir que deberías poder con más. Quienes somos padres sabemos que esa es una batalla imposible de ganar.

Durante años pensé que esa exigencia era una fortaleza. Y en parte lo es, me ha ayudado a construir y avanzar. Pero tiene una sombra muy oscura y contradictoria:


  • Por un lado, te empuja a un activismo ciego: cuando nada es suficiente, tampoco los logros lo son. Terminas alcanzando metas que soñabas hace años y, en lugar de disfrutarlas, ya estás pensando en la siguiente. Cierras un proyecto y te da culpa no estar produciendo el próximo.


  • Pero por el otro, esa misma exigencia te paraliza: te vuelve inconsistente con tus propias metas por el miedo aterrador a fracasar, a ser vista, a ser juzgada o reconocida. Te escondes. Callas tu voz por miedo a no ser "perfecta".


Al final, es un ciclo agotador donde juegas a los dos extremos: o te desgastas haciendo demasiado, o te frenas por el pánico a fallar, mientras ignoras por completo todo lo que ya caminaste.


Por eso últimamente me he hecho una pregunta incómoda: ¿Y si el problema no fuera la falta de talento, sino que nunca aprendimos a reconocer nuestras fortalezas sin sentir culpa? ¿A alzar la voz sin sentirnos juzgados?


Reconocer lo que haces bien no es ego, y minimizarlo no es humildad. El ego necesita sentirse superior; la humildad puede reconocer una fortaleza sin sentirse más que nadie. Puede decir: "Sí, esto lo hago bien". Puede agradecer un reconocimiento sin justificarse y ocupar espacio sin pedir perdón por existir.


Darte tu lugar no te hace arrogante, así como esconderte tampoco te hace humilde.

Si te identificas con esta encrucijada entre el querer comerte al mundo y el querer esconderte de él por miedo, te propongo un ejercicio en dos pasos para hackear la parálisis y la autoexigencia:


Paso 1: Identifica el freno, o lo que te paraliza.

Haz una pausa y escribe esa meta ambiciosa que tienes pausada o en la que eres inconsistente. Sé honesta: ¿Qué es lo que te da

miedo que pase si te expones o si fallas? Ponle nombre a ese freno.


Paso 2: Activa tus recursos y reconoce tus logros.

Justo al lado, escribe tres cosas que haces jodidamente bien. Solo tres. Esas son tus herramientas reales.

Después, ve con unas cuantas personas de tu total confianza —amigos, familia o colegas— y pregúntales qué es lo que más valoran de ti. No les pidas áreas de mejora ni críticas. Solo escucha lo que ellos sí ven con claridad, pero que tu autoexigencia te empeña en ignorar.


Míralo todo de frente: ahí está tu meta, ahí está tu miedo a no ser perfecta, pero ahí están también las fortalezas que te van a sostener cuando decidas dejar de esconderte. El objetivo no es que el miedo desaparezca, sino que veas que tienes con qué avanzar, incluso con miedo.


Finalmente haz una pausa, reflexiona y abraza quién eres.

Quizá el verdadero trabajo no sea seguir acumulando herramientas para ser perfecta, sino aprender a validar a la persona que ya eres hoy, para que por fin te atrevas a dar el salto hacia lo que quieres mañana.


Te dejo con esta pregunta:

¿Cuánto tiempo llevas intentando mejorarte desde el látigo de la exigencia, en lugar de impulsarte desde el valor de lo que ya has construido?

Date la oportunidad de verte con honestidad. Mereces descansar de la productividad infinita, pero también mereces el éxito de tus metas más grandes. Mereces equivocarte, no estar bien todo el tiempo y, sobre todo, mereces y tienes todo para ser vista. Tal vez elevarte no siempre significa correr más rápido; a veces significa detenerte el tiempo suficiente para perderle el miedo a tu propia luz.


Espero que al menos una palabra, párrafo de esta reflexión haya resonado contigo, compártela con alguien que necesite leerla hoy. Y cuéntame en los comentarios: ¿Cuál es esa fortaleza tuya que te da miedo aceptar, pero que es la clave para alcanzar esa meta que tienes pausada?


Lo valioso de encontrarnos aquí no es ver el resultado inmediato, porque trabajar la autoexigencia toma tiempo. Lo verdaderamente hermoso es el proceso: atrevernos a reconocer que la voz más dura y difícil de calmar, casi siempre, ha sido la nuestra.

Gracias por leerme, con cariño,

Yanny Barrios - Elévate. Vuelve a ti.





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El contenido de este sitio se basa en mi experiencia personal y herramientas adquiridas durante mi desarrollo personal.

Ten en cuenta que lo que funciona para mí puede no funcionar igual para otros, y las recomendaciones no están respaldadas científicamente. Evalúa tus circunstancias antes de actuar según los consejos aquí presentados. Recuerda que este sitio no reemplaza el apoyo profesional, especialmente si necesitas atención médica o psicológica.

La salud mental es importante y debemos buscar ayuda adecuada si la necesitamos.

 

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